Reflexiones, Vida cotidiana

Singing in the rain

Ayer por la mañana paseé por la calle llena de paraguas, con ese olor a primavera plúmbea que ha adquirido abril, con ganas de ir a casa porque todavía hacía frío, y entonces me fijé en las baldosas, y en lo que esconden.

Cuando hacen sol y las pisas, son lisas y un poco ásperas, pero con la lluvia se vuelven cristalinas, reflejo de lo que pasa arriba. Y entonces me pregunto si el mundo de debajo de nuestros pies es igual de soso, si tiene la misma prisa, o si, por el contrario, en él cantamos mientras el agua nos salpica. Como Mary Poppins y Bert, tendré que pintar un cuadro sobre una de esas losetas para pasar al otro lado y comprobarlo. 

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