Libros, Reflexiones, Reseñas

Supercalifragilísticoespialidoso

Ayer llegué a casa y resultó que en el Disney Channel estaban echando Mary Poppins. Hacía años que no veía la película, aunque sí que había escuchado varias veces la banda sonora en el Spotify, y me sorprendieron escenas que tenía archivadas en un cajón muy recóndito de la memoria, como la de la merienda en el techo o la mujer de las palomas sentada en las escaleras de la catedral. 

Me encantó reencontrarme con los ojos azules de Julie Andrews y Dick Van Dyke, siempre prestos a la sonrisa, pero lo que más ilusión me hizo fue oír la palabra mágica de 32 letras, porque desde el Día del Libro le he adherido una nueva capa de significado, una trascendencia que antes no tenía.

El 23 de abril fui a la Fnac poco antes de que cerraran, y pululé por toda la planta librera, como suelo hacer siempre. Es mi sesión de reconocimiento en busca de alguna novela que me salte a los ojos. A. me iba siguiendo de estantería en estantería mientras se quejaba de que no podía mantener mi ritmo, de que voy demasiado rápido, pero es que a mí me divierte ese recorrido a vista de pájaro, ese intento de abarcarlo todo en poco tiempo. 

Esa vez ninguna obra cayó en mis manos por sorpresa, fui yo la que la sorprendió apostada en la letra “P” de la sección juvenil. Ya la tenía fichada. Se trata de Un hijo, de Alejandro Palomas, que me cautivó por su portada verde de cuaderno dentro de libro, en la que aparece un personaje que porta una llave esclarecedora de misterios y de cuya imaginación salen un sinfín de mariposas que están deseando echar a volar. 

Un hijo

Adoro las historias que tienen a niños como protagonistas, y Guille es uno de los más especiales que he conocido. Es sensible e inteligente y no le importa lo que los demás piensen de él. Sus ojos revelan a simple vista la actividad y la alegría de vivir propias de sus nueve años, pero su tutora detecta que bajo ese mar en calma hay un secreto: el iceberg, como ella dice. 

Por eso acude a la psicóloga del centro, para desentrañar lo que le ocurre a su alumno, para entender por qué nunca habla de su madre, por qué se refugia en la fantasía de Mary Poppins hasta el punto de querer ser ella, por qué al hablar de su padre hay tantos silencios, tantos rincones que la luz no alcanza.

Si queréis acercaros a Guille y entender sus porqués, comprad este libro y relajáos, porque os costará soltarlo. Sobre todo si, como él, habéis creído de niños en el poder de las palabras mágicas, en un supercalifragilísticoespialidoso que, más que una palabra, era una forma de hacer frente a la realidad. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s