Humor, Relato breve

Cómo dormir sin dormirse en los laureles

Ingredientes (combinar al gusto):

– 3 cuencos de sueños afables.
– 2 cucharadas de espíritu zen.
– Una predisposición virtuosa a irse temprano a la cama.
– Un despertador o, en su defecto, un compañero de cama ruidoso, una habitación sin persianas o un sol de justicia desde que amanece.
– Ganas de orinar.
-Una obligación perentoria.
– Una motivación ferviente.
– El espíritu masoquista de salir a correr. 
– Un chorrito de conciencia tranquila, sobre todo si es usted político.

Procedimiento: 

Echar una cucharada de espíritu zen en una conciencia inquieta y disolver bien a la puesta de sol. Alejarse de las ondas emitidas por la televisión, de las bebidas espirituosas, de la cháchara telefónica y del bombardeo visual de internet. Mirar al reloj con orgullo, rehogar el cuerpo en sábanas y hundir la cabeza en la nata de la almohada.

Abatir los ojos y espolvorear sobre ellos tres cuencos de sueños afables. Respirarlos a fuego lento, con una cadencia suave pero continua, hasta que eliminen por completo la costra de la vigilia. 

Macerar el ser soñador durante un mínimo de ocho horas. Procurar mantenerlo apartado de timbres, dolores de barriga, cambios de temperatura, sonambulismo o ronquidos propios o ajenos. Aplicar unas gotitas de “espantapesadillas” en caso de estrés.

Al cabo del tiempo pautado, sacarlo de su envoltorio y exponerlo a la luz del día y al grácil gorjeo del despertador. Evitar la aplicación repetida de la alarma, ya que se correría el riesgo de que sus avisos dejen de surtir efecto y la ensoñación se prolongue en exceso.

Trucos del almendruco:

Un madrugón siempre será más eficaz si va acompañado de una moral virtuosa, poco proclive a la pereza y a la holganza, de unas explosivas ganas de orinar o de desayunar, de la necesidad de salir a hacer running para después compartir la hazaña en las redes sociales o de la ilusión genuina de que “hoy puede ser un gran día, plantéatelo así” (esto último solo ocurre en vacaciones o cuando van a venir los Reyes Magos). 

Si se sigue el procedimiento al pie de la letra, le auguramos un sueño libre de desvelos y un despertar más instantáneo que el café instantáneo.

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3 thoughts on “Cómo dormir sin dormirse en los laureles”

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