Para ser copiloto de primera…

“Cuando más a gusto voy es cuando tú estás leyendo, absorta”.Vaya, eso era un “me gustas cuando callas porque estás como ausente” en toda regla. Siempre me ha ofendido ese verso, y ahora era Novio quien me lo lanzaba desde el volante del coche.

¿Acaso no era una dulce compañía que salpicaba los kilómetros con bromas sobre los nombres de los pueblos, o con chascarrillos sobre tal o cual noticia? ¿Es que no le gustaba la forma en que le acercaba las gafas y las volvía a colocar en la guantera? ¿Tan mal estaba leyendo el mapa que nos conduciría a nuestro destino? Bueno, eso dejémosolo aparte.

¿O se estaría refiriendo a otra cosa? Me detuve a pensar en los últimos cien kilómetros de trayecto. No había hecho más que alertarle, repetidas veces, de que debía reducir la velocidad porque lo acometía un bache. También le había rogado precaución porque un gilipollas (con perdón) se empeñaba en no dejarse adelantar. Había jurado en arameo cuando un conductor que iba a velocidad anormalmente reducida empezó a crear tapón en una autovía ya de por sí rellenita de vehículos. Había imprecado contra toda aquella persona o cosa que fuera con exceso de velocidad, es decir, contra todos aquellos que nos adelantaran.

“Cuando más a gusto voy es cuando tú estás leyendo, absorta”. No es una frase muy romántica, pero caí en la cuenta de que yo, al igual que él, iba mucho más feliz y relajada enganchada a mi libro, sin enterarme de nada. 

No te pierdas esta tira de “Moderna de Pueblo”, ilustra muy bien la relación copiloto-conductor:

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