Poesía

De la A a la Z

He aquí, presentadas en orden alfabético, los defectos que una joven casadera rechaza en sus posibles pretendientes:

Que no sea atolondrado, bullicioso y bullanguero;

que cuando pase una dama incline bien su sombrero.

Tampoco me interesa un charlatán embaucador,

que además de egocéntrico resulte fanfarrón.

En el otro extremo odio a gazmoños e hipocondríacos;

los inseguros me irritan, me hacen pasar un mal rato.

Juerguistas libidinosos los quiero lejos de mí;

se vuelven muy mentirosos una vez han dado el “sí”.

Los nihilistas opacos me parecen petulantes,

¿tan difícil es que encuentre a mi caballero andante?

No me menciones al rudo, al sarcástico, al tirano;

¿para qué estar junto a alguien que poco tiene de humano?

El tramposo y usurero me resulta más bien vil,

y en las colmenas los zánganos ya se  cuentan por mil.

Quitando estos defectos que van de la A a la Z,

me da igual uno que otro, dejo las puertas abiertas.