Vuelta a mi época cantautoril

He vuelto a mi época cantautoril después de un largo tiempo de letargo gracias a Molinos, que mencionó haber estado escuchando a Rafa Pons, y a un amigo de Facebook que le dio a “me gusta” en uno de sus vídeos más cachondos, llamado “Follón Kilombo”.

En realidad, fue a partir de ese vídeo que llegué a su disco Disimula en Spotify, y no puedo disimular que las letras me gustan porque en la biblioteca se me mezclan con la bibliografía secundaria de mi tesis, y así surgen combinaciones tan raras como una borde es una ortiva y un garche un polvito y el orden simbólico del patriarcado y la forma de expresar la identidad.

Una de mis canciones favoritas es “Buenos Aires”. Esa la escuché en el autobús, justo cuando estaba llegando a mi destino, en uno de esos grandes momentos autobuseros viajeros en los que me pongo profunda y asocio el paisaje y los viandantes con la letra y todo parece un videoclip muy buen montado. Si no se les echa un poco de teatro, las mañanas se hacen muy aburridas.

Y “Buenos Aires”, además, es muy visual y da para ponerse porteña y melancólica cual tango. Te pongo un ejemplo de la letra:

Los versos vuelan, las calles bailan,

el sol te quiebra, el aire te mata;

la noche no se acuerda de dormir. 

Suena a himno, y la melodía repetitiva hace que te la intentes memorizar. Yo soy muy fan de aprenderme las letras y dar la murga con ellas a quien tengo cerca, sobre todo si incluyen palabras que no conozco, o nombres propios de lugares que no he visitado.

Para que tú también te enamores de la canción de autor, he aquí el vídeo correspondiente a esta canción bonaerense:

Corazón hambriento

27 years, 27 years old
Only thing I know, the only thing I get told
I gotta sell out if I want to get sold
Don’t want the devil to be taking my soul
I write songs that come from the heart
I don’t give a fuck if they get into the chart, or not
Only way I can be, is to say what I see
And have no shadow hanging over me
I don’t know where I’m running but I know how to run
‘Cause, running’s the thing I’ve always done
I don’t know what I’m doing but I know what I’ve done
I’m a hungry heart, I’m a loaded gun

Esto es lo que canta Passenger en su canción 27, en la que hace recuento de lo aprendido en sus veintisiete años de vida. La descubrí meses antes de cumplir esta edad, y pensé que podía hacerla mía, pues era un buen resumen de lo que había aprendido yo también:

  • Que la vida es para ser auténticos, para ser fieles a nuestros principios y para dedicarnos a aquello que nos gusta, al margen de la crítica y del éxito.
  • Que la existencia, más que ambicionar logros cada vez mayores, consiste en sacar todo el provecho posible del presente, que ya nos llevará donde haga falta.
  • Que los días hay que cogerlos con deseo, que no hay que perder la curiosidad.
  • Que hay que seguir teniendo el corazón hambriento (y el estómago también, añado yo), sean cuales hayan sido nuestras experiencias pasadas o las que están por venir. 

Que solo se vive una vez.

Aquí podéis ver el videoclip de la canción: