La paloma

 Hoy voy a presentaros a la paloma, ese animal sobrevalorado: ¿que el amor vuelve a quien lo toma gavilán o paloma? Si son las únicas opciones, prefiero no tomarlo, porque las palomas están plagadas de enfermedades, así que al final te mueres de forma asquerosa y prematura.

Y la cosa no acaba ahí, porque luego te reencarnas en Espíritu Santo y tienes que llevar en el pico ese pedazo de hierba y encima evitar mancharte, ya que tienes que ir de blanco impecable del que no peca.

Esto me ha recordado que también quería escribir sobre las palomas mensajeras. Muchas de ellas se deprimieron cuando la gente dejó de usarlas para enviar cartas de amor y órdenes de decapitación, y ahora vagan por las ciudades en busca de migas de pan que echarse al coleto y lunas de automóvil en las que estrellarse.

Otras, en cambio, dominan las nuevas tecnologías como nadie a base de espiar lo que hace la gente mientras les llenan los alféizares de mierda (con perdón). Ahora se comunican por Whatsapp, así que mucho cuidado si te agrega una tal Paloma (que me han dicho que es de goma)…

Este es un texto que escribí en el curso de verano “Del relato al microrrelato”, impartido por Mariasun Landa y Virginia Imaz dentro del programa de los cursos de verano de la Universidad del País Vasco. Está basado en este ejercicio de redacción, escrito por un joven alumno francés. La creatividad que derrochó fue tal que se conserva en el Museo Pedagógico de París. 🙂

Anuncios

La “Tortuguesa”: El nuevo invento de Burriquín

Cuando hay hambre no hay pan duro, ni piños que se le resistan. Este popular dicho ha protagonizado la presentación de la “Tortuguesa”, nuevo producto estrella de la conocida cadena de hamburguesas Burriquín, obra original del chef Arturo Ponlamesa.

El artífice de tamaña grandeza explica que halló la inspiración culinaria mientras hacía snorkel en las Islas Galápagos, y asegura que en su creación se han empleado los productos más frescos e imperecederos: “si he escogido la tortuga como elemento principal ha sido por su longevidad. No se echa a perder como la carne de vacuno”, ha reconocido el reputado cocinero.

Pero, ¿qué podemos encontrar en la “Tortuguesa” además de la clásica combinación de tomate, lechuga, cebolla y aliño de mayonesa? “Una textura crujiente y un reto para el paladar y los premolares”, ha apostillado Ponlamesa. 

Aquellos valientes que se han decidido a probar este atrevido invento, que acerca la nouvelle cuisine a las grandes superficies, declaran que, como siempre sucede, la publicidad es engañosa: “Las tortugas que preparan aquí son unas rancias”, protestaba una señora insatisfecha. “¡Si la mía me ha pegado un tarisco justo cuando iba a hincarle el diente!”

Otros cliente se quejaba de que no ofrecían “Tortuguesas” sin gluten. “¡Con la ilusión que le hacía a mi hijo zamparse una y el hambre que tengo yo! ¡Esto es un trato vejatorio y voy a denunciarlo!” 

Las tortugas, por su parte, iniciaban una manifestación a la puerta de uno de los locales para protestar la explotación laboral a la que estaban siendo sometidas. “Que nos usen para reírnos de los seres humanos, pase”, argumentaba un tal Michelangelo, “pero que empleen ingredientes tan nefastos atenta contra el buen gusto. ¡Con lo rica que es la dieta mediterránea!”

Esta visto que nunca llueve a gusto de todos.