Puntos suspensivos

Ayer andaba yo practicando la escritura libre y pensando en la historia de un signo de puntuación. No me preguntéis por qué, pero hago este tipo de cosas para despertar mi creatividad y echarme unas risas. 😀

El caso es que escribí la historia de los puntos suspensivos, a ver qué se me ocurría. Pensé, entre otras cosas, que los puntos suspensivos eran en realidad un punto seguido, un punto y aparte y un punto final de un texto que el escritor había borrado y que les había asignado esta nueva función. Los puntos, claro, se veían obligados a convivir, a llevarse bien y a generar suspense. 

Y entonces, avatares de la vida, me entró la curiosidad por ver si en Youtube había algún vídeo relativo a los puntos suspensivos y a su uso. No esperaba, ni mucho menos, dar con un poema tan bonito como este de Sabina, que narra una ruptura y habla de lo triste que es cuando a un punto no le siguen dos puntos suspensivos, pues eso supone que la historia amorosa ha llegado a su fin.

Él lo cuenta mucho mejor que yo, así que escuchad, ¡y disfrutadlo!

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Ahora que…

Ahora que la flamenca es de colores
ahora que hay iconos para tó
ahora que el Whatsapp es un palacio,
donde nunca falta espacio
pa’ mandarte un corazón…

Ahora que un silbidito me saluda,
ahora que me doctoro en emojis,
ahora que una pantalla, aunque muda,
me sirve de más ayuda
que usar papel y boli.

Ahora que el móvil me acompaña
lunes, martes y fiestas de guardar
ahora que sin los datos no te apañas,
y a mí me entra la migraña
si el wi-fi se me va.

Ahora que tengo un 3G
que no tenía,
ahora que un tick azul es
pura alegría,
ahora que está descargada,
y requeteinstalada
la última versión;
ahora que mandas virales
para incordiar,
o fotos de vacaciones
para chinchar,
ahora es cuando yo pienso:
¿no sería más bello,
darnos cita en un bar?